Comó se escribe halgo o algo? (2023)

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La palabra halgo

Cual es errónea Algo o Halgo?

La palabra correcta es Algo. Sin Embargo Halgo se trata de un error ortográfico.

La falta ortográfica detectada en la palabra halgo es que se ha eliminado o se ha añadido la letra h a la palabra algo

Errores Ortográficos típicos con la palabra Algo

Cómo se escribe algo o halgo?
Cómo se escribe algo o aljo?

Comó se escribe halgo o algo? (1)
la Ortografía es divertida

Comó se escribe halgo o algo? (2)
El Español es una gran familia

Comó se escribe halgo o algo? (3)
Mira que burrada ortográfica hemos encontrado con la letra h

Reglas relacionadas con los errores de h

Las Reglas Ortográficas de la H

Regla 1 de la H Se escribe con h todos los tiempos de los verbos que la llevan en sus infinitivos. Observa estas formas verbales: has, hay, habría, hubiera, han, he (el verbo haber), haces, hago, hace (del verbo hacer), hablar, hablemos (del verbo hablar).

Regla 2 de la H Se escriben con h las palabras que empiezan con la sílaba hum- seguida de vocal. Observa estas palabras: humanos, humano.

Se escriben con h las palabras que empiezan por hue-. Por ejemplo: huevo, hueco.

Regla 3 de la H Se escriben con h las palabra que empiezan por hidro- `agua', hiper- `superioridad', o `exceso', hipo `debajo de' o `escasez de'. Por ejemplo: hidrografía, hipertensión, hipotensión.

Regla 4 de la H Se escriben con h las palabras que empiezan por hecto- `ciento', hepta- `siete', hexa- `seis', hemi- `medio', homo- `igual', hemat- `sangre', que a veces adopta las formas hem-, hemo-, y hema-, helio-`sol'. Por ejemplo: hectómetro, heptasílaba, hexámetro, hemisferio, homónimo, hemorragia, helioscopio.

Regla 5 de la H Los derivados de palabras que llevan h también se escriben con dicha letra.

Por ejemplo: habilidad, habilitado e inhábil (derivados de hábil).

Excepciones: - óvulo, ovario, oval... (de huevo)

- oquedad (de hueco)

- orfandad, orfanato (de huérfano)

- osario, óseo, osificar, osamenta (de hueso)

Algunas Frases de libros en las que aparece algo

La palabra algo puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.

En la línea 188

del libro la Barraca

del afamado autor Vicente Blasco Ibañez

... Sobre la rota techumbre de paja, si algo se veía, era el revoloteo de alas negras y traidoras, plumajes fúnebres de cuervos y milanos, que, al agitarse, hacían enmudecer los árboles cargados de gozosos aleteos y juguetones piidos, quedando silenciosa la huerta, como si no hubiese gorriones en media legua a la redonda. ...

En la línea 198

del libro la Barraca

del afamado autor Vicente Blasco Ibañez

... A pie, y detrás del carro, como vigilando por si caía algo de éste, marchaban una mujer y una muchacha, alta, delgada, esbelta, que parecía hija de aquélla. ...

En la línea 253

del libro la Barraca

del afamado autor Vicente Blasco Ibañez

... Pimentó, que en su calidad de valentón se interesaba por las desdichas de sus convecinos y era el caballero andante de la huerta, prometía entre dientes algo así como pegarle una paliza y refrescarlo después en una acequia; pero las mismas víctimas del avaro lo disuadían, hablando de la importancia de don Salvador, hombre que se pasaba las mañanas en los juzgados y tenía amigos de muchas campanillas. ...

En la línea 278

del libro la Barraca

del afamado autor Vicente Blasco Ibañez

... Por algo dicen que Dios saca muchas veces el bien del mal. ...

En la línea 28

del libro La Bodega

del afamado autor Vicente Blasco Ibañez

... Los compañeros de armas de don Fernando recordaban el período heroico de su vida, las partidas en la Sierra, dando cada uno gran abultamiento a sus hazañas y penalidades, con el espejismo del tiempo y de la imaginación meridional, mientras el antiguo jefe sonreía como si escuchase el relato de juegos infantiles. Aquella había sido la época romántica de su existencia. ¡Luchar por formas de gobierno!... En el mundo había algo más. Y Salvatierra recordaba su desilusión en la corta República del 73, que nada pudo hacer, ni de nada sirvió. Sus compañeros de la Asamblea, que cada semana tumbaban un gobierno y creaban otro para entretenerse, habían querido hacerle ministro. ...

En la línea 31

del libro La Bodega

del afamado autor Vicente Blasco Ibañez

... Quería ir a Cádiz para contemplar su tumba: la capa de tierra que le ocultaba a mamá para siempre. Y había en su voz y en su mirada algo de desesperación; la tristeza de no poder aceptar el engaño consolador de otra vida; la certidumbre de que más allá de la muerte se abría la eterna noche de la nada. ...

En la línea 65

del libro La Bodega

del afamado autor Vicente Blasco Ibañez

... Sabían catar y hacer justicia a lo bueno... Ahora, cuando toca en Cádiz barco de ingleses, llegan en manada, con un guía al frente; prueban de todo porque se da gratis y, si compran algo, se contentan con botellas de a tres pesetas. No saben emborracharse con señorío: gritan, arman camorra y se van por la calle haciendo _eses_ para que rían los zagales. ...

En la línea 104

del libro La Bodega

del afamado autor Vicente Blasco Ibañez

... Aún era joven, no había llegado a los cuarenta años, pero la obesidad desfiguraba su cuerpo a pesar de la vida activa a que le impulsaban sus entusiasmos de jinete. Los brazos parecían cortos al descansar algo encorvados sobre el abultado contorno de su cuerpo. Su juventud revelábase únicamente en la cara mofletuda, de labios carnosos y salientes, sobre los cuales la virilidad sólo había trazado un ligero bigote. El cabello se ensortijaba en la frente formando un rizo apretado, un moñete al que llevaba con frecuencia su mano carnosa. Era, por lo común, bondadoso y pacífico, pero bastaba que se creyese desobedecido o contrariado para que se le enrojeciera la cara, atiplándose su voz con el tono aflautado de la cólera. El concepto que tenía de la autoridad, el hábito de mandar desde su primera juventud viéndose al frente de las bodegas por la muerte de su padre, le hacían ser despótico con los subordinados y su propia familia. ...

En la línea 133

del libro el Cuervo

del afamado autor Leopoldo Alias Clarín

... ¿Habrá embustero? —y, entusiasmándose, añadía Cuervo—: Por algo se dijo aquello de ...

En la línea 193

del libro el Cuervo

del afamado autor Leopoldo Alias Clarín

... No obstante, algo había a veces, anterior a la consumación de la desgracia, que le parecía de perlas: era lo que él llamaba la noche del aguardiente. ...

En la línea 196

del libro el Cuervo

del afamado autor Leopoldo Alias Clarín

... Si alguna persona muy allegada al enfermo se empeñaba en velar también, don Ángel, o se marchaba o dividía a la gente en dos secciones, y él se iba con los que se quedaban, por si ocurría algo, a una habitación lejana, que cerraba por dentro. ...

En la línea 201

del libro el Cuervo

del afamado autor Leopoldo Alias Clarín

... Ello era allá, a las altas horas de la noche; el moribundo, algo lejos; por medio, puertas y pasillos; la habitación donde se velaba, más caliente, gracias al fuego de la estufa o del brasero y a la transpiración de los cuerpos; el humo de los cigarros se cortaba en la atmósfera; se hablaba en voz baja; pero algunos por ejemplo, Cuervo, roncaban al hablar, dejaban escapar gruñidos y silbidos, válvulas por donde se iba el aire, la fuerza de la salud rebosando en los fornidos hombrachones. ...

En la línea 207

del libro Los tres mosqueteros

del afamado autor Alejandro Dumas

... -¿Es que esa carta encerraba algo precioso? - preguntó el hoste lero al cabo de un instante de investigaciones inútiles. ...

En la línea 211

del libro Los tres mosqueteros

del afamado autor Alejandro Dumas

... -Bonos contra la tesorería particular de Su Majestad -respondió D'Artagnan que, contando con entrar en el servicio del rey gracias a esta recomendación, creía poderdar aquella respuesta algo aventura da sin mentir. ...

En la línea 266

(Video) Seminario Fénix | 02 Siete leyes mentales

del libro Los tres mosqueteros

del afamado autor Alejandro Dumas

... Además de los resplandores del rey y del car denal, se contaban entonces en París más de doscientos pequeños resplandores algo solicitados. ...

En la línea 297

del libro Los tres mosqueteros

del afamado autor Alejandro Dumas

... D'Artagnan, algo recuperado de su primera sorpresa, tuvo enton ces la oportunidad de estudiar un poco las costumbres y las fisonomías. ...

En la línea 184

del libro Memoria De Las Islas Filipinas.

del afamado autor Don Luis Prudencio Alvarez y Tejero

... Otra reforma en esta parte y no de menor importancia es, que no se concedan pensiones algunas en la Península, pagaderas por las cajas de Filipinas, y que se retiren las concedidas: algo hay ya adelantado sobre esto, mas no es todo lo que deberia haber. ...

En la línea 193

del libro Memoria De Las Islas Filipinas.

del afamado autor Don Luis Prudencio Alvarez y Tejero

... La causa principal que ha hecho casi necesaria é indispensable esa conmutacion, y que directamente obra desde luego en perjuicio del indio, y algo contra el tesoro público, es la falta de una moneda colonial y peculiar solo de Filipinas, como la tienen todas las demas posesiones europeas del Asia, de cuya necesidad, asi como de las ventajas de todas clases que traeria, se hablará en párrafo separado, segun merece. ...

En la línea 252

del libro Memoria De Las Islas Filipinas.

del afamado autor Don Luis Prudencio Alvarez y Tejero

... ), tengo noticias muy exactas sobre el caso, y un cuaderno de providencias que dicté, que algo probaria lo que en el caso dijese; mas como ya he dicho que mi objeto no es acusar á nadie, sino denunciar abusos en jeneral, y proponer remedios, concluyo en este particular diciendo, que si no se toma una medida enérjica y obligatoria, con estrecha responsabilidad efectiva y no nominal, el tesoro cada dia perderá mas y mas, y sufrirá quebrantos, como siempre los sufrió, y comprueba ser asi la Real cédula de 29 de Octubre de 1807, por la que S. ...

En la línea 281

del libro Memoria De Las Islas Filipinas.

del afamado autor Don Luis Prudencio Alvarez y Tejero

... : ¿por que esta notable diferencia? Allá lo saben los que lo manejan, y algo tambien sé yo, pero no es este el lugar ni el tiempo de decirlo. ...

En la línea 182

del libro La Biblia en España

del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña

... Los tres se enlazan en un conjunto armónico; la propaganda evangélica es el propósito deliberado de que remotamente trae origen el libro, y constituye su armazón interior; todas las idas y venidas de Don Jorge, todos sus pensamientos, van encauzados a la divulgación de la palabra divina; los hombres y las tierras de España, materia de su explicencia, constituyen, no sólo una decoración de fondo, asombrosa por el relieve y color, sino el ambiente en que se mueve y respira un personaje extraordinario, algo distinto de Borrow, pero que es Borrow mismo despojado de toda vulgaridad y flaqueza, elevado a la categoría de un semidiós. ...

En la línea 261

del libro La Biblia en España

del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña

... Aunque ya no servía para blandir la espada con buen éxito contra los luteranos, podía ser útil para algo. ...

En la línea 273

del libro La Biblia en España

del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña

... Pero al encontrar que no sois humilde ni agradecido, y, sobre todo, al sospechar que tenéis a Austria en mayor estimación, incluso como banquero, España se encoge de hombros y profiere unas palabras algo parecidas a las que ya he puesto en boca de uno de sus hijos: «Estas cuatro fanegas de cebada», etc. ...

En la línea 349

del libro La Biblia en España

del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña

... Poco se había realizado, no obstante, en este país; por tanto, ya que me hallaba en él, determiné hacer algo, a ser posible, por la difusión de aquélla, no sin cerciorarme ante todo personalmente de hasta qué punto la gente estaba preparada para recibirla, y de si el estado de la educación en general le permitiría sacar de ella bastante provecho. ...

En la línea 237

del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha

del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra

... Andrés se partió algo mohíno, jurando de ir a buscar al valeroso don Quijote de la Mancha y contalle punto por punto lo que había pasado, y que se lo había de pagar con las setenas. ...

En la línea 271

del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha

del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra

... En estas pláticas y en otras semejantes, llegaron al lugar a la hora que anochecía, pero el labrador aguardó a que fuese algo más noche, porque no viesen al molido hidalgo tan mal caballero. ...

En la línea 365

del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha

del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra

... Su libro tiene algo de buena invención; propone algo, y no concluye nada: es menester esperar la segunda parte que promete; quizá con la emienda alcanzará del todo la misericordia que ahora se le niega; y, entre tanto que esto se ve, tenedle recluso en vuestra posada, señor compadre. ...

En la línea 365

del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha

del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra

... Su libro tiene algo de buena invención; propone algo, y no concluye nada: es menester esperar la segunda parte que promete; quizá con la emienda alcanzará del todo la misericordia que ahora se le niega; y, entre tanto que esto se ve, tenedle recluso en vuestra posada, señor compadre. ...

En la línea 62

del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo

del afamado autor Charles Darwin

... En los mares que rodean a la Tierra del Fuego, a poca distancia de tierra firme, he visto espacios donde el agua presenta un color rojo brillante; este color está producido por un gran número de crustáceos que se parecen algo a gruesos langostinos. ...

En la línea 72

del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo

del afamado autor Charles Darwin

... Las colinas boscosas se reflejan en el agua serena de un lago inmenso; ese espectáculo admirable nos ayuda a soportar los ardores de la temperatura. En Mandetiba hay una venta (venda, en portugués); quiero demostrar mi agradecimiento por la excelente comida que allí me dieron (comida que constituye una excepción ¡ay! harto rara), describiendo esa venta como el tipo de todas las hospederías del país. Estas casas, a menudo muy grandes, están construidas todas ellas de la misma manera: se clavan postes en el suelo, se entretejen con ellos ramas de árboles y luego se cubre todo con una capa de yeso. Es raro encontrar pisos entarimados, pero nunca hay vidrieras en las ventanas; la techumbre suele hallarse en buen estado. La fachada, que se deja abierta, forma una especie de atrio donde se colocan bancos y mesas. Todos los dormitorios comunican unos con otros, y el viajero duerme como puede sobre una tarima de madera cubierta con un mal jergón. La venta está siempre en medio de un gran corral o patio donde se atan los caballos. Nuestro primer cuidado al llegar consiste en desbridar y desensillar nuestros caballos y darles el pienso. Hecho esto nos acercamos al posadero, y saludándole profundamente le pedimos que tenga la bondad de darnos algo de comer. ...

En la línea 76

del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo

del afamado autor Charles Darwin

... Salimos de la costa y penetramos de nuevo en la selva. Los árboles son muy altos; la blancura de su tronco contrasta sobremanera con lo que estamos habituados a ver en Europa. Hojeando las notas tomadas en el momento del viaje, advierto que las plantas parásitas, admirables, pasmosas, llenas todas de flores, me chocaban más que nada, como los objetos más nuevos en medio de esas escenas espléndidas. Al salir del bosque, atravesamos inmensos pastos muy desfigurados por un gran número de enormes hormigueros cónicos que se elevan a cerca de 12 pies de altura. Esos hormigueros hacen asemejarse exactamente esta llanura a los volcanes de barro del Jorullo, tal como los pinta Humboldt. Es de noche cuando llegamos a Engenhado, después de estar diez horas a caballo. Por otra parte, no cesaba yo de sentir la mayor sorpresa al pensar cuántas fatigas pueden soportar esos caballos; también me parece que sanan de sus heridas con más rapidez que los caballos de origen inglés. Los vampiros les causan a menudo grandes sufrimientos, mordiéndoles en la cruz, no tanto a causa de la pérdida de sangre que resulta de la mordedura, como a causa de la inflamación que luego produce el roce de la silla. Sé que en Inglaterra han puesto en duda últimamente la veracidad de este hecho; por tanto, es una buena suerte el haber estado yo presente un día en que se cogió a uno de esos vampiros (Desmodus d'Orbigny, Wat.), en el mismo dorso de un caballo. Vivaqueábamos muy tarde una noche cerca de Coquinho, en Chile, cuando mi criado, adviertiendo que un caballo de los nuestros estaba muy agitado, fue a ver qué ocurría; creyendo distinguir algo encima del lomo del caballo, acercó con rapidez una manu y cogió un vampiro. A la mañana siguiente, la hinchazón y los coágulos de sangre permitían ver dónde había sido mordido el caballo; tres días después hicimos uso de éste, sin que pareciera resentirse ya de la mordedura. ...

En la línea 78

del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo

del afamado autor Charles Darwin

... 13 de abril.- Al cabo de tres días de viaje llegamos a Socego, hacienda del Señor Manuel Figuireda, pariente de uno de nuestros compañeros de camino. La casa, muy sencilla y parecida a una granja, conviene admirablemente para este clima. En el salón, sillones dorados y sofás contrastan muchísimo con las paredes enlucidas con cal, el techo inclinado y las ventanas desprovistas de vidrios. La casahabitación, los graneros, las cuadras y los talleres para los negros, a quienes se les han enseñado diferentes oficios, forman una especie de plaza cuadrangular, en medio de la cual se seca una inmensa pila de café. Estas varias construcciones están en lo alto de un cerrillo que domina los campos cultivados, rodeándoles por todas partes un espeso bosque. El café constituye el principal producto de esta parte del país; supónese que cada planta produce anualmente dos libras de grano (906 gramos), pero algunas producen hasta ocho libras. También se cultiva en gran cantidad el manioc o casave. Todas las partes de esta planta tienen su empleo; los caballos comen las hojas y los tallos; muélense las raíces y se convierten en una especie de pasta, que se prensa hasta la desecación; luego se cuece en el horno, y forma entonces una especie de harina, que constituye el principal alimento del Brasil. Hecho curioso, pero muy conocido; el jugo que se extrae de esa planta tan nutritiva es un veneno violento; hace algunos años murió por haberlo bebido una vaca de esta hacienda. El señor Figuireda me dice que el año pasado plantó un saco de frijoles (feijao) y tres sacos de arroz; los frijoles produjeron el 80 por 1, y el arroz el 320 por l. Un admirable rebaño vacuno vaga por los pastizales; y hay tanta caza en los bosques, que en cada uno de los tres días anteriores a nuestra llegada, mataron un ciervo esta abundancia trasciende a la mesa; entonces los invitados se doblan realmente bajo la carga (si la mesa misma está en estado de resistirla), pues es preciso probar de cada plato. Un día hice los cálculos más sabihondos para conseguir probarlo todo; y pensaba salir victorioso de la prueba cuando, con profundo terror mío, vi llegar un pavo y un cochinillo asados. Durante la comida, un hombre está constantemente ocupado en echar del comedor a un gran número de perros y de negritos, que tratan de colarse allí en cuanto encuentran ocasión. Aparte de la idea de esclavitud, hay algo delicioso en esa vida patriarcal; tan en absoluto separado e independiente se está del resto del mundo. ...

En la línea 165

del libro La Regenta

del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»

... Si él hubiera sido señor, alcalde, canónigo, fontanero, guarda del Jardín Botánico, empleado en casillas, sereno, algo grande, en suma, hubiera hecho lo mismo ¡dar cada puntapié! No era más que Bismarck, un delantero, y sabía su oficio, huir de los mainates de Vetusta. ...

En la línea 264

del libro La Regenta

del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»

... El Magistral empezaba a despreciar un poco los años de su próxima juventud, le parecían a veces algo ridículos sus ensueños y la conciencia no se complacía en repasar todos los actos de aquella época de pasiones reconcentradas, poco y mal satisfechas. ...

En la línea 291

del libro La Regenta

del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»

... No sólo era la iglesia quien podía desperezarse y estirar las piernas en el recinto de Vetusta la de arriba, también los herederos de pergaminos y casas solariegas, habían tomado para sí anchas cuadras y jardines y huertas que podían pasar por bosques, con relación al área del pueblo, y que en efecto se llamaban, algo hiperbólicamente, parques, cuando eran tan extensos como el de los Ozores y el de los Vegallana. ...

(Video) Cuándo usar el punto, la coma y el punto y coma

En la línea 392

del libro La Regenta

del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»

... En su traje pulcro y negro de los pies a la cabeza se veía algo que Frígilis, personaje darwinista que encontraremos más adelante, llamaba la adaptación a la sotana, la influencia del medio, etc. ...

En la línea 104

del libro El Señor

del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»

... Fueron sus padres, que querían algo mejor (más dinero) para su hijo. ...

En la línea 33

del libro A los pies de Vénus

del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez

... La argentina había recobrado su gusto por el baile, y él no era un verdadero danzarín. Confesó Rosaura, con sonrisa algo nerviosa, la imposibilidad de bailar bien con él. ...

En la línea 55

del libro A los pies de Vénus

del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez

... Cuando Borja creía adivinar esto en la expresión afectuosa y triste del héroe caído, se tranquilizaba a sí mismo con una petulancia de enamorado feliz… El era él: un hombre muy superior por su inteligencia y sus gustos a este guerrero selvático que al otro lado del Océano había matado a centenares de hombres y aquí empezaba a parecer un personaje, algo grotesco, lejos de su ambiente favorable, imposibilitado de continuar su antigua historia. ...

En la línea 56

del libro A los pies de Vénus

del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez

... Las mayores contrariedades sufridas por Borja en su vida actual procedían de aquel mundo algo híbrido, pero siempre elegante, que se reunía durante el invierno en la Costa Azul. Se había agregado a él contra su voluntad, arrastrado por las costumbres y aficiones de Rosaura, dejándose presentar a personas que no le interesaban, pero con las cuales debía mantener conversación en loa tes danzantes, en los salones del Sporting Club de Montecarlo, en las fiestas de caridad, en los conciertos clásicos. ...

En la línea 65

del libro A los pies de Vénus

del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez

... El amigo de madame Pineda se daba cuenta del concepto que tenían de él muchos hombres y mujeres con los que hablaba en comidas y bailes. Sólo decían que era simpático y distinguido; pero Claudio leía algo más en el silencio continuador de tales palabras. Como la viuda argentina era rica, tal vez le creían protegido por sus amorosas larguezas. Esto no era pecado ni defecto entre las gentes de dicho mundo. Casi aumentaba a los ojos de las señoras el valor de un hombre dándole el atractivo de una alhaja cara, de todo objeto de lujo que cuesta mucho dinero. ...

En la línea 29

del libro El paraíso de las mujeres

del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez

... Gillespie tuvo que reconocer que la viuda estaba bien enterada de su existencia; tal vez por la indiscreción de un amigo infiel, tal vez por las informaciones de algún detective particular. En realidad, este ingeniero era algo dado al ensueño, gustaba mucho de la lectura, y en sus cajones, junto con los planos y los cálculos de su profesión, guardaba varios cuadernos de versos. ...

En la línea 47

del libro El paraíso de las mujeres

del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez

... Y Gillespie, tomando el volumen, lo abrió con una curiosidad risueña y algo desdeñosa. Primeramente fue mirando las distintas láminas; después empezó la lectura de sus páginas, escogidas al azar, dispuesto a abandonarla, pero retardando el momento a causa de su curiosidad, cada vez más excitada. Al fin acabo por entregarse sin resistencia al interés de un libro que resucitaba en su memoria remotas emociones. ...

En la línea 59

del libro El paraíso de las mujeres

del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez

... Se abstuvo Gillespie de unirse a los grupos que esperaban sobre la cubierta el momento de huir del buque. Sabia que el, por su juventud y su vigor, debía ser de los últimos. Un tranquilo fatalismo guiaba ahora sus acciones. La muerte se le aparecía como algo dulce y triste que podía solucionar todas las contrariedades de su existencia. ...

En la línea 88

del libro El paraíso de las mujeres

del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez

... Lo primero que pensó fue buscar una piedra, un árbol, algo donde atar la cuerda del bote, que sostenía con su diestra. Tuvo miedo de que durante la noche la resaca se llevase mar adentro esta embarcación, que representaba su única esperanza. ...

En la línea 6

del libro Fortunata y Jacinta

del afamado autor Benito Pérez Galdós

... Todos los dineros que su papá le daba, dejábalos Juanito en casa de Bailly-Baillière, a cuenta de los libros que iba tomando. Refiere Villalonga que un día fue Barbarita reventando de gozo y orgullo a la librería, y después de saldar los débitos del niño, dio orden de que entregaran a este todos los mamotretos que pidiera, aunque fuesen caros y tan grandes como misales. La bondadosa y angelical señora quería poner un freno de modestia a la expresión de su vanidad maternal. Figurábase que ofendía a los demás, haciendo ver la supremacía de su hijo entre todos los hijos nacidos y por nacer. No quería tampoco profanar, haciéndolo público, aquel encanto íntimo, aquel himno de la conciencia que podemos llamar los misterios gozosos de Barbarita. Únicamente se clareaba alguna vez, soltando como al descuido estas entrecortadas razones: «¡Ay qué chico!… ¡cuánto lee! Yo digo que esas cabezas tienen algo, algo, sí señor, que no tienen las demás… En fin, más vale que le dé por ahí». ...

En la línea 6

del libro Fortunata y Jacinta

del afamado autor Benito Pérez Galdós

... Todos los dineros que su papá le daba, dejábalos Juanito en casa de Bailly-Baillière, a cuenta de los libros que iba tomando. Refiere Villalonga que un día fue Barbarita reventando de gozo y orgullo a la librería, y después de saldar los débitos del niño, dio orden de que entregaran a este todos los mamotretos que pidiera, aunque fuesen caros y tan grandes como misales. La bondadosa y angelical señora quería poner un freno de modestia a la expresión de su vanidad maternal. Figurábase que ofendía a los demás, haciendo ver la supremacía de su hijo entre todos los hijos nacidos y por nacer. No quería tampoco profanar, haciéndolo público, aquel encanto íntimo, aquel himno de la conciencia que podemos llamar los misterios gozosos de Barbarita. Únicamente se clareaba alguna vez, soltando como al descuido estas entrecortadas razones: «¡Ay qué chico!… ¡cuánto lee! Yo digo que esas cabezas tienen algo, algo, sí señor, que no tienen las demás… En fin, más vale que le dé por ahí». ...

En la línea 34

del libro Fortunata y Jacinta

del afamado autor Benito Pérez Galdós

... Creció Bárbara en una atmósfera saturada de olor de sándalo, y las fragancias orientales, juntamente con los vivos colores de la pañolería chinesca, dieron acento poderoso a las impresiones de su niñez. Como se recuerda a las personas más queridas de la familia, así vivieron y viven siempre con dulce memoria en la mente de Barbarita los dos maniquís de tamaño natural vestidos de mandarín que había en la tienda y en los cuales sus ojos aprendieron a ver. La primera cosa que excitó la atención naciente de la niña, cuando estaba en brazos de su niñera, fueron estos dos pasmarotes de semblante lelo y desabrido, y sus magníficos trajes morados. También había por allí una persona a quien la niña miraba mucho, y que la miraba a ella con ojos dulces y cuajados de candoroso chino. Era el retrato de Ayún, de cuerpo entero y tamaño natural, dibujado y pintado con dureza, pero con gran expresión. Mal conocido es en España el nombre de este peregrino artista, aunque sus obras han estado y están a la vista de todo el mundo, y nos son familiares como si fueran obra nuestra. Es el ingenio bordador de los pañuelos de Manila, el inventor del tipo de rameado más vistoso y elegante, el poeta fecundísimo de esos madrigales de crespón compuestos con flores y rimados con pájaros. A este ilustre chino deben las españolas el hermosísimo y característico chal que tanto favorece su belleza, el mantón de Manila, al mismo tiempo señoril y popular, pues lo han llevado en sus hombros la gran señora y la gitana. Envolverse en él es como vestirse con un cuadro. La industria moderna no inventará nada que iguale a la ingenua poesía del mantón, salpicado de flores, flexible, pegadizo y mate, con aquel fleco que tiene algo de los enredos del sueño y aquella brillantez de color que iluminaba las muchedumbres en los tiempos en que su uso era general. Esta prenda hermosa se va desterrando, y sólo el pueblo la conserva con admirable instinto. Lo saca de las arcas en las grandes épocas de la vida, en los bautizos y en las bodas, como se da al viento un himno de alegría en el cual hay una estrofa para la patria. El mantón sería una prenda vulgar si tuviera la ciencia del diseño; no lo es por conservar el carácter de las artes primitivas y populares; es como la leyenda, como los cuentos de la infancia, candoroso y rico de color, fácilmente comprensible y refractario a los cambios de la moda. ...

En la línea 38

del libro Fortunata y Jacinta

del afamado autor Benito Pérez Galdós

... Ocuparon más adelante el primer lugar en el tierno corazón de la hija de D. Bonifacio Arnaiz y en sus sueños inocentes, otras preciosidades que la mamá solía mostrarle de vez en cuando, previa amonestación de no tocarlos; objetos labrados en marfil y que debían de ser los juguetes con que los ángeles se divertían en el Cielo. Eran al modo de torres de muchos pisos, o barquitos con las velas desplegadas y muchos remos por una y otra banda; también estuchitos, cajas para guantes y joyas, botones y juegos lindísimos de ajedrez. Por el respeto con que su mamá los cogía y los guardaba, creía Barbarita que contenían algo así como el Viático para los enfermos, o lo que se da a las personas en la iglesia cuando comulgan. Muchas noches se acostaba con fiebre porque no le habían dejado satisfacer su anhelo de coger para sí aquellas monerías. Hubiérase contentado ella, en vista de prohibición tan absoluta, con aproximar la yema del dedo índice al pico de una de las torres; pero ni aun esto… Lo más que se le permitía era poner sobre el tablero de ajedrez que estaba en la vitrina de la ventana enrejada (entonces no había escaparates), todas las piezas de un juego, no de los más finos, a un lado las blancas, a otro las encarnadas. ...

En la línea 115

del libro El príncipe y el mendigo

del afamado autor Mark Twain

... Siguió luego algo que Inglaterra no había visto jamas: la sagrada persona del heredero del trono abofeteada por manos plebeyas y atacada y mordida por perros. ...

En la línea 168

del libro El príncipe y el mendigo

del afamado autor Mark Twain

... El rey permaneció silencioso y meditabundo un momento, y su rostro denotó dolor y desasosiego crecientes., Por fin dijo con algo de esperanza en su voz: ...

En la línea 218

del libro El príncipe y el mendigo

del afamado autor Mark Twain

... Vaciló Tom, se veía desazonado, e iba a balbucir algo al azar, cuando lord St. John tomó la palabra y respondió por él, con el suelto desembarazó de un cortesano acostumbrado a afrontar situaciones delicadas y a estar al punto para ellas: ...

En la línea 261

del libro El príncipe y el mendigo

del afamado autor Mark Twain

... Examinó Tom con interés los nabos y la lechuga y preguntó qué eran y si eran para comer, porque apenas recientemente se habían empezado a cultivar en Inglaterra, en vez de importarlos de Holanda como lujo.[4] Se contesto a su pregunta con grave respeto, y sin manifestar sorpresa. Cuando hubo terminado el postre, se llenó los bolsillos de nueces, pero nadie pareció reparar en ello, ni perturbarse por ello. Mas al momento fue él quien se perturbó y se mostró confuso, porque era aquél el único servicio que le habían permitido realizar con sus propian manos durante la comida, y no dudó de que había hecho algo impropio e indigno de un príncipe. En aquel instante empezaron a temblarle los músculos de la nariz, y el extremo de este órgano a levantarse y contraerse. Prosiguió esta situación, y Tom empezó a dar muestras de creciente desazón. Miró suplicante, primero a uno y después al otro de los lores que le rodeaban y las lágrimas vinieron a sus ojos. Avanzaron con la ansiedad pintada en sus rostros y le rogaron los enterara de su apuro. Tom dijo con verdadera angustia: ...

En la línea 54

del libro Niebla

del afamado autor Miguel De Unamuno

... «¡Mi Eugenia, sí, la mía –iba diciéndose–, esta que me estoy forjando a solas, y no la otra, no la de carne y hueso, no la que vi cruzar por la puerta de mi casa, aparición fortuita, no la de la portera! ¿Aparición fortuita? ¿Y qué aparición no lo es? ¿Cuál es la lógica de las apariciones? La de la sucesión de estas figuras que forman las nubes de humo del cigarro. ¡El azar! El azar es el íntimo ritmo del mundo, el azar es el alma de la poesía. ¡Ah, mi azarosa Eugenia! Esta mi vida mansa, rutinaria, humilde, es una oda pindárica tejida con las mil pequeñeces de lo cotidiano. ¡Lo cotidiano! ¡El pan nuestro de cada día, dánosle hoy! Dame, Señor, las mil menudencias de cada día. Los hombres no sucumbimos a las grandes penas ni a las grandes alegrías, y es porque esas penas y esas alegrías vienen embozadas en una inmensa niebla de pequeños incidentes. y la vida es esto, la niebla. La vida es una nebulosa. Ahora surge de ella Eugenia. ¿Y quién es Eugenia? Ah, caigo en la cuenta de que hace tiempo la andaba buscando. Y mientras yo la buscaba ella me ha salido al paso. ¿No es esto acaso encontrar algo? Cuando uno descubre una aparición que buscaba, ¿no es que la aparición, compadecida de su busca, se le viene al encuentro? ¿No salió la América a buscar a Colón? ¿No ha venido Eugenia a buscarme a mí? ¡Eugenia! ¡Eugenia! ¡Eugenia!» ...

En la línea 94

del libro Niebla

del afamado autor Miguel De Unamuno

... –¿Ahora? No, no, señor, tiene algo así como un novio… aunque creo que no es sino aspirante a novio… Acaso le tenga en prueba… puede ser que sea interino… ...

En la línea 110

del libro Niebla

del afamado autor Miguel De Unamuno

(Video) Los Valedores de la Sierra - Para que le hago daño

... Augusto avanzó dos casillas el peon del rey, y en vez de tararear como otras veces trozos de opera, se quedó diciéndose: «¡Eugenia, Eugenia, Eugenia, mi Eugenia, finalidad de mi vida, dulce resplandor de estrellas mellizas en la niebla, lucharemos! Aquí sí que hay lógica, en esto del ajedrez y, sin embargo, ¡qué nebuloso, qué fortuito después de todo! ¿No será la lógica también algo fortuito, algo azaroso? Y esa aparición de mi Eugenia, ¿no será algo lógico? ¿No obedecerá a un ajedrez divino?» ...

En la línea 110

del libro Niebla

del afamado autor Miguel De Unamuno

... Augusto avanzó dos casillas el peon del rey, y en vez de tararear como otras veces trozos de opera, se quedó diciéndose: «¡Eugenia, Eugenia, Eugenia, mi Eugenia, finalidad de mi vida, dulce resplandor de estrellas mellizas en la niebla, lucharemos! Aquí sí que hay lógica, en esto del ajedrez y, sin embargo, ¡qué nebuloso, qué fortuito después de todo! ¿No será la lógica también algo fortuito, algo azaroso? Y esa aparición de mi Eugenia, ¿no será algo lógico? ¿No obedecerá a un ajedrez divino?» ...

En la línea 258

del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem

del afamado autor Emilio Salgàri

... Flotó un rato para recobrar el aliento. De pronto sintió que tropezaba con algo. ¿Sería un tiburón? A pesar de su valor, sintió que los cabellos se le erizaban. ...

En la línea 441

del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem

del afamado autor Emilio Salgàri

... —¿Quién soy? —exclamó el pirata—. En derredor mío hay sombras que por ahora es mejor no esclarecer. Dentro de esas tinieblas hay algo terrible. ¡Llevo un nombre que no sólo aterroriza a todos los pueblos de estos mares, sino que hace temblar al sultanato de Borneo, y hasta a los ingleses de esta isla! ...

En la línea 489

del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem

del afamado autor Emilio Salgàri

... Después de saludar al lord, que se había puesto de muy mal humor, y de estrechar apasionadamente la mano de Mariana, Sandokán se retiró a su cuarto. Se paseó largo rato. Una inquietud inexplicable se reflejaba en su rostro, y sus manos atormentaban la empuñadura del kriss. Sin duda pensaba en el interrogatorio que le había hecho el oficial. ¿Lo habría reconocido, o era nada más que una sospecha? ¿Tramaba algo contra el pirata? ...

En la línea 859

del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem

del afamado autor Emilio Salgàri

... Era en efecto el velero que Yáñez enviara a Labuán hacía tres días para saber algo del Tigre, pero, ¡en qué estado volvía! El palo mayor apenas se sostenía, los costados estaban llenos de tapones de madera para cerrar los agujeros abiertos por las balas. ...

En la línea 131

del libro Veinte mil leguas de viaje submarino

del afamado autor Julio Verne

... El Abraham Lincoln no carecía, pues, de ningún medio de destrucción. Pero tenía algo mejor aún. Tenía a Ned Land, el rey de los arponeros. Ned Land era un canadiense de una habilidad manual poco común, que no tenía igual en su peligroso oficio. Poseía en grado superlativo las cualidades de la destreza y de la sangre fría, de la audacia y de la astucia. Muy maligna tenía que ser una ballena, singularmente astuto debía ser un cachalote, para que pudiera escapar a su golpe de arpón. ...

En la línea 354

del libro Veinte mil leguas de viaje submarino

del afamado autor Julio Verne

... -¿Has visto algo? ...

En la línea 376

del libro Veinte mil leguas de viaje submarino

del afamado autor Julio Verne

... El descubrimiento de la existencia del ser más fabuloso, del ser más mitológico, no habría podido sorprender tanto y en tan alto grado a mi razón como el que acababa de hacer. Que lo prodigioso provenga del Creador, parece sencillo. Pero hallar de repente bajo los ojos lo imposible, misteriosa y humanamente realizado, es algo que hace naufragar a la razón. ...

En la línea 446

del libro Veinte mil leguas de viaje submarino

del afamado autor Julio Verne

... -Mi buen Ned, ese país no está aún indicado en el mapamundi. Confieso que la nacionalidad de estos dos desconocidos es difícil de identificar. Ni ingleses, ni franceses, ni alemanes, es todo lo que podemos afirmar. Sin embargo, yo diría que el comandante y su segundo han nacido en bajas latitudes. Hay algo en ellos de meridional. Pero ¿son españoles, turcos, árabes o hindúes? Eso es algo que sus tipos físicos no me permiten decidir. En cuanto a su lengua, es absolutamente incomprensible. ...

En la línea 73

del libro Grandes Esperanzas

del afamado autor Charles Dickens

... En aquella ocasión, a pesar de que yo tenía mucha hambre, no me atrevía a comer mi parte de pan con manteca. Comprendí que debía reservar algo para mi terrible desconocido y para su aliado, aquel .joven aún más terrible que él. Me constaba la buena administración casera de la señora Joe y de antemano sabía que mis pesquisas rateriles no encontrarían en la despensa nada que valiera la pena. Por consiguiente, resolví guardarme aquel pedazo de pan con manteca en una de las perneras de mi pantalón. ...

En la línea 129

del libro Grandes Esperanzas

del afamado autor Charles Dickens

... Él, mientras tanto, tragaba de un modo curioso la carne picada; más como quien quisiera guardar algo con mucha prisa y no como quien come, pero dejó la carne para tomar un trago de licor. Mientras tanto se estremecía con tal violencia que a duras penas podía conservar el cuello de la botella entre los dientes, de modo que se vio obligado a sujetarla con ellos. ...

En la línea 140

del libro Grandes Esperanzas

del afamado autor Charles Dickens

... En su garganta sonó algo como si dentro tuviera una maquinaria que se dispusiera a dar la hora. Y con la destrozada manga de su traje se limpió los ojos. ...

En la línea 163

del libro Grandes Esperanzas

del afamado autor Charles Dickens

... «¡Rodeadle, muchacho!» Y siente cómo le ponen encima las manos, aunque todo eso no exista. Por eso anoche creí ver varios pelotones que me perseguían y oí el acompasado ruido de sus pasos. Pero no vi uno, sino un centenar. Y en cuanto a cañonazos… Vi estremecerse la niebla ante el cañón, hasta que fue de día claro. Pero ese hombre… - añadió después de las palabras que acababa de pronunciar en voz alta, olvidando mi presencia -. ¿Has notado algo en ese hombre? ...

En la línea 58

del libro Crimen y castigo

del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky

... El joven cogió el dinero. No quería discutir. Miraba a la vieja y no mostraba ninguna prisa por marcharse. Parecía deseoso de hacer o decir algo, aunque ni él mismo sabía exactamente qué. ...

En la línea 70

del libro Crimen y castigo

del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky

... Sin embargo, a despecho de esta amarga conclusión, estaba contento como el hombre que se ha librado de pronto de una carga espantosa, y recorrió con una mirada amistosa a las personas que le rodeaban. Pero en lo más hondo de su ser presentía que su animación, aquel resurgir de su esperanza, era algo enfermizo y ficticio. La taberna estaba casi vacía. Detrás de los dos borrachos con que se había cruzado Raskolnikof había salido un grupo de cinco personas, entre ellas una muchacha. Llevaban una armónica. Después de su marcha, el local quedó en calma y pareció más amplio. ...

En la línea 71

del libro Crimen y castigo

del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky

... En la taberna sólo había tres hombres más. Uno de ellos era un individuo algo embriagado, un pequeño burgués a juzgar por su apariencia, que estaba tranquilamente sentado ante una botella de cerveza. Tenía un amigo al lado, un hombre alto y grueso, de barba gris, que dormitaba en el banco, completamente ebrio. De vez en cuando se agitaba en pleno sueño, abría los brazos, empezaba a castañetear los dedos, mientras movía el busto sin levantarse de su asiento, y comenzaba a canturrear una burda tonadilla, haciendo esfuerzos para recordar las palabras. ...

En la línea 124

del libro Crimen y castigo

del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky

... ‑¡Ah, señor, mi querido señor! ‑exclamó Marmeladof, algo repuesto‑. Tal vez a usted le parezca todo esto tan cómico como a todos los demás; tal vez le esté fastidiando con todos estos pequeños detalles, miserables y estúpidos, de mi vida doméstica. Pero le aseguro que yo no tengo ganas de reír, pues siento todo esto. Todo aquel día inolvidable y toda aquella noche estuve urdiendo en mi mente los sueños más fantásticos: soñaba en cómo reorganizaría nuestra vida, en los vestidos que pondrían a los niños, en la tranquilidad que iba a tener mi esposa, en que arrancaría a mi hija de la vida de oprobio que llevaba y la restituiría al seno de la familia… Y todavía soñé muchas cosas más… Pero he aquí, caballero ‑y Marmeladof se estremeció de súbito, levantó la cabeza y miró fijamente a su interlocutor‑, he aquí que al mismo día siguiente a aquel en que acaricié todos estos sueños (de esto hace exactamente cinco días), por la noche, inventé una mentira y, como un ladrón nocturno, robé la llave del baúl de Catalina Ivanovna y me apoderé del resto del dinero que le había entregado. ¿Cuánto había? No lo recuerdo. Pero… ¡miradme todos! Hace cinco días que no he puesto los pies en mi casa, y los míos me buscan, y he perdido mi empleo. El uniforme lo cambié por este traje en una taberna del puente de Egipto. Todo ha terminado. ...

En la línea 101

del libro El jugador

del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky

... Por ridícula que pueda parecer una tal confianza en la ruleta me parece todavía mucho más risible la opinión vulgar que estima absurdo el esperar algo del juego. ¿Es que es peor el juego que cualquier otro medio de procurarse dinero, el comercio, por ejemplo? Verdad es que de cien individuos uno solamente gana, pero… ¿qué importa eso? En todo caso estaba decidido a observar primero y no acometer nada de importancia aquella noche. El resultado de esa primera sesión no podía ser más que fortuito e insignificante. Tal era mi convicción en aquellos momentos. ...

En la línea 182

del libro El jugador

del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky

... He hecho, sin embargo, un descubrimiento que parece cierto: en la sucesión de las probabilidades fortuitas hay no un sistema, sino algo parecido a un orden… Lo que, sin duda, es extraño. ...

En la línea 245

del libro El jugador

del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky

... —A mi eso me es indiferente —contestó Paulina—. Si espera usted que le conteste que sí, debo decirle, en efecto, que dudo de que algo importante pueda atormentarle, pero no seriamente. Usted es desordenado e inconstante. ¿Qué necesidad tiene de dinero? Ninguna de las razones que alega es concluyente… ...

En la línea 264

del libro El jugador

(Video) Así te avisan los espiritus que algo malo sucede

del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky

... He aquí por qué la forma tiene entre ellos tanta importancia. Un francés podrá soportar sin alterarse una grave ofensa moral, pero no tolerará en ningún caso un papirotazo en la nariz, pues esto constituye una infracción a los prejuicios tradicionales en materia de conveniencias sociales. Si los franceses gustan tanto a nuestras muchachas, es precisamente porque tienen unos modales tan señoriales. O más bien no. A mi juicio, la forma, la corrección, no desempeña aquí ningún papel, se trata simplemente del coq gaulois. Por otra parte, no puedo comprender esas cosas… porque no soy una mujer. Quizá los gallos tienen algo bueno… Pero, en resumen, estoy divagando y usted no me interrumpe. No tema interrumpirme cuando le hablo, pues quiero decirlo todo, todo, todo, y olvido los modales. Confieso, desde luego, que estoy desprovisto no sólo de forma sino también de méritos. Sepa que no me preocupan esas cosas. Estoy ahora como paralizado Usted sabe la causa. No tengo ni una idea dentro de la cabeza. Desde hace mucho tiempo ignoro lo que pasa, tanto aquí como en Rusia. He atravesado Dresde sin fijarme en esa ciudad. Usted ya adivina lo que me preocupaba. Como no tengo esperanza alguna y soy un cero a sus ojos, hablo francamente. Usted está, sin embargo, presente en mi espíritu. ...

En la línea 85

del libro Fantina Los miserables Libro 1

del afamado autor Victor Hugo

... No es posible figurarse nada más sencillo que el dormitorio del obispo. Una puerta-ventana que daba al jardín; enfrente, la cama, una cama de hospital, con colcha de sarga verde; detrás de una cortina, los utensilios de tocador, que revelaban todavía los antiguos hábitos elegantes del hombre de mundo; dos puertas, una cerca de la chimenea que daba paso al oratorio; otra cerca de la biblioteca que daba paso al comedor. La biblioteca era un armario grande con puertas vidrieras, lleno de libros; la chimenea era de madera, pero pintada imitando mármol, habitualmente sin fuego. Encima de la chimenea, un crucifijo de cobre, que en su tiempo fue plateado, estaba clavado sobre terciopelo negro algo raído y colocado bajo un dosel de madera; cerca de la puerta-ventana había una gran mesa con un tintero, repleta de papeles y gruesos libros. ...

En la línea 151

del libro Fantina Los miserables Libro 1

del afamado autor Victor Hugo

... - Mirad, basta de conversación. ¿Queréis que os diga vuestro nombre? Os llamáis Jean Valjean. Ahora, ¿queréis que os diga también lo que sois? Al veros entrar sospeché algo; envié a preguntar al Ayuntamiento, y ved lo que me han contestado: ¿sabéis leer? ...

En la línea 201

del libro Fantina Los miserables Libro 1

del afamado autor Victor Hugo

... - He oído vagamente algo -contestó el obispo. ...

En la línea 256

del libro Fantina Los miserables Libro 1

del afamado autor Victor Hugo

... - Me parece que falta algo en la mesa -dijo el obispo de repente. ...

En la línea 63

del libro La llamada de la selva

del afamado autor Jack London

... Finalmente se le ocurrió una idea. Regresaría para ver cómo se las componían sus compañeros de equipo. Para su asombro, habían desaparecido. De nuevo deambuló por el extenso campamento buscándolos y de nuevo volvió al punto de partida. ¿Estarían dentro de la tienda? No, no podía ser, de lo contrario a él no lo hubiesen echado. ¿Dónde podían estar, entonces? Con el rabo entre las patas y el cuerpo tembloroso, realmente acongojado, empezó a dar vueltas y más vueltas alrededor de la tienda. De pronto la nieve cedió y, al hundirse sus patas delanteras, Buck sintió que algo se agitaba. Dio un salto atrás, gruñendo alarmado, asustado ante lo invisible y desconocido. Pero un pequeño ladrido amistoso lo tranquilizó, y se acercó a investigar. Una vaharada de aire tibio subió hasta su hocico: allí, hecho un compacto ovillo bajo la nieve, estaba Billie, que, tras emitir un gemido propiciatorio y revolverse en su sitio como demostración de buena voluntad y buenas intenciones, se aventuró incluso, en beneficio de la paz, a lamerle a Buck la cara con su lengua tibia y húmeda. ...

En la línea 87

del libro La llamada de la selva

del afamado autor Jack London

... Spitz estaba igualmente dispuesto al combate. Aullaba de rabia y ansiedad mientras giraba a un lado u otro buscando la ocasión de arremeter. Buck no estaba menos impaciente ni era menor la cautela con que giraba a su vez procurando ganar ventaja. Pero fue entonces cuando ocurrió lo inesperado, algo que dejó para el futuro, después de muchos y fatigosos kilómetros, la lucha por la supremacía. ...

En la línea 107

del libro La llamada de la selva

del afamado autor Jack London

... Cuando por fin lo descubrieron y Spitz se abalanzó hacia él para castigarlo, Buck, con el mismo ímpetu, se atravesó entre los dos. Fue algo tan inesperado y ejecutado con tal precisión, que Spitz, empujado hacia atrás, perdió el equilibrio. Alentado ante aquella abierta rebelión, Pike, que había estado temblando de un modo abyecto, saltó sobre el líder caído. Buck, para quien el juego limpio era una norma relegada al olvido, se precipitó también sobre Spitz. Pero François, que aunque divertido por el incidente era inflexible a la hora de administrar justicia, descargó el látigo con todas sus fuerzas sobre Buck. Como ni con esto logró apartarlo de su postrado enemigo, recurrió al mango del látigo. Semiinconsciente por el golpe, Buck cayó hacia atrás y recibió reiterados latigazos, mientras Spitz propinaba una buena paliza al reincidente Pike. ...

En la línea 124

del libro La llamada de la selva

del afamado autor Jack London

... Ya no había esperanza para él. La misericordia era algo reservado a climas más benignos. Buck, inexorable, maniobró para emprender el ataque final. El círculo se había apretado hasta tal punto que él podía sentir la respiración de los huskies. Los veía, más allá de Spitz y a cada lado, medio agazapados para dar el salto y con los ojos fijos en el otro. Hubo un momento de pausa. Todos los animales permanecían inmóviles, como petrificados. Únicamente Spitz se estremecía y se erizaba oscilando hacia adelante y hacia atrás, con un horrible gruñido amenazador, como para ahuyentar con él la muerte inminente. Entonces Buck atacó y reculó enseguida; pero con el primer salto los hombros chocaron de lleno. El oscuro círculo se convirtió sobre la nieve iluminada por la luna en un denso y único punto en el que Spitz desapareció. Buck observaba la escena de pie. Era el orgulloso vencedor, la primitiva bestia dominante que ha descubierto la satisfacción en la destrucción de su presa. ...

En la línea 63

del libro Amnesia

del afamado autor Amado Nervo

... En otros periodos de su extraña vida, la joven ha quedado imposibilitada para andar; pero entonces parecía algo más inteligente, y ponía a las personas y a las cosas nombres extraños, enteramente a su capricho. Se denominaba a sí misma “una cosa”, decía no tener boca y llamaba blanco al color negro y rojo al verde. Un día que el doctor la pidió que anduviese, replicó: “¿Anda?, ¿qué es eso?, ¿qué significa anda?”. Su tercera personalidad era idéntica a la de una niña que empieza leer y escribir; en este estado la agradaban mucho las tormentas, y siendo de ordinario muy pacífica, en ocasiones mordía sus propias ropas, diciendo que un “hombre malo se había apoderado de ella. ...

En la línea 191

del libro Amnesia

del afamado autor Amado Nervo

... Era más que natural: la salud de «Luisa» significaría algo atroz, algo que cada vez me atrevía menos a considerar; significaría, sencillamente, la muerte de Blanca. ...

En la línea 191

del libro Amnesia

del afamado autor Amado Nervo

... Era más que natural: la salud de «Luisa» significaría algo atroz, algo que cada vez me atrevía menos a considerar; significaría, sencillamente, la muerte de Blanca. ...

En la línea 194

del libro Amnesia

del afamado autor Amado Nervo

... Me quedaría algo peor que un cadáver que se descompone y al fin se reduce a un poco de polvo: me quedaría un cadáver viviente, un ser que tendría el aspecto, el cuerpo, los gestos de la otra, pero que sólo sería su triste caricatura. ...

En la línea 5

del libro Un viaje de novios

del afamado autor Emilia Pardo Bazán

... Puesto lo cual, cumple añadir que el discutido género francés novísimo me parece una dirección realista, pero errada y torcida en bastantes respectos. Hay realismos de realismos, y pienso que a ese le falta o más bien le sobra algo para alardear de género de buena ley y durable influjo en las letras. El gusto malsano del público ha pervertido a los escritores con oro y aplauso, y ellos toman por acierto suyo lo que no es sino bellaquería e indelicadeza de los lectores. No son las novelas naturalistas que mayor boga y venta alcanzaron, las más perfectas y reales; sino las que describen costumbres más licenciosas, cuadros más libres y cargados de color. ¿Qué mucho que los autores repitan la dosis? Yes que antes se llega a la celebridad con escándalo y talento, que con talento solo; y aun suple a veces al talento el escándalo. Zola mismo lo dice: el número de ediciones de un libro no arguye mérito, sino éxito. ...

En la línea 10

del libro Un viaje de novios

del afamado autor Emilia Pardo Bazán

... Aun pudiera curarme en salud, vindicándome anticipadamente de otro cargo que tal vez me dirija algún malhumorado censor. Hay quien cree que la novela debe probar, demostrar o corregir algo, presentando al final castigado el vicio y galardonada la virtud, ni más ni menos que en los cuentecicos para uso de la infancia. Exigencia es esta a que no están sujetos pintores, arquitectos ni escultores: que yo sepa, nadie puso tacha a Velázquez porque de sus Hilanderas o sus Niños bobos no resulte lección edificante alguna. Sólo al mísero escritor entregan férula y palmeta a fin de que vapulee a la sociedad, pero con tal disimulo, que ésta haya de tomar los disciplinazos por caricias, y enmendarse a puros entretenidos azotes. Yo de mí sé decir que en arte me enamora la enseñanza indirecta que emana de la hermosura, pero aborrezco las píldoras de moral rebozadas en una capa de oro literario. Entre el impudor frío y afectado de los escritores naturalistas y las homilías sentimentales de los autores que toman un púlpito en cada dedo y se van por esos trigos predicando, no escojo; me quedo sin ninguno. Podrá este mi criterio parecer a unos laxo, a otros en demasía estrecho: a mí me basta saber que, prácticamente, lo profesaron Cervantes, Goethe, Walter Scott, Dickens, los príncipes todos de la romancería. ...

En la línea 15

del libro Un viaje de novios

del afamado autor Emilia Pardo Bazán

... Ni más ni menos que en los países de abanico cuyas mitológicas pinturas representan nupcias, se notaba allí que el séquito de la novia lo componían hembras, y sólo individuos del sexo fuerte formaban el del novio. Advertíase asimismo gran diferencia entre la condición social de uno y otro cortejo. La escolta de la novia, mucho más numerosa, parecía poblado hormiguero: viejas y mozas llevaban el sacramental traje de negra lana, que viene a ser como uniforme de ceremonia para la mujer de clase inferior, no exenta, sin embargo, de ribetes señoriles: que el pueblo conserva aun el privilegio de vestirse de alegres colores en las circunstancias regocijadas y festivas. Entre aquellas hormigas humanas habíalas de pocos años y buen palmito, risueñas unas y alborotadas con la boda, otras quejumbrosicas y encendidos los ojos de llorar, con la despedida. Media docena de maduras dueñas las autorizaban, sacando de entre el velo del manto la nariz, y girando a todas partes sus pupilas llenas de experiencia y malicia. Todo el racimo de amigas se apiñaba en torno de la nueva esposa, manifestando la pueril y ávida curiosidad que despierta en las multitudes el espectáculo de las situaciones supremas de la existencia. Se estaban comiendo a miradas a la que mil veces vieran, a la que ya de memoria sabían: a la novia, que con el traje de camino se les figuraba otra mujer, diversísima de la conocida hasta entonces. Contaría la heroína de la fiesta unos diez y ocho años: aparentaba menos, atendiendo al mohín infantil de su boca y al redondo contorno de sus mejillas, y más, consideradas las ya florecientes curvas de su talle, y la plenitud de robustez y vida de toda su persona. Nada de hombros altos y estrechos, nada de inverosímiles caderas como las que se ven en los grabados de figurines, que traen a la memoria la muñeca rellena de serrín y paja; sino una mujer conforme, no al tipo convencional de la moda de una época, pero al tipo eterno de la forma femenina, tal cual la quisieron natura y arte. Acaso esta superioridad física perjudicaba un tanto al efecto del caprichoso atavío de viaje de la niña: tal vez se requería un cuerpo más plano, líneas más duras en los brazos y cuello, para llevar con el conveniente desenfado el traje semimasculino, de paño marrón, y la toca de paja burda, en cuyo casco se posaba, abiertas las alas, sobre un nido de plumas, tornasolado colibrí. Notábase bien que eran nuevas para la novia tales extrañezas de ropaje, y que la ceñida y plegada falda, el casaquín que modelaba exactamente su busto le estorbaban, como suele estorbar a las doncellas en el primer baile la desnudez del escote: que hay en toda moda peregrina algo de impúdico para la mujer de modestas costumbres. Además, el molde era estrecho para encerrar la bella estatua, que amenazaba romperlo a cada instante, no precisamente con el volumen, sino más bien con la libertad y soltura de sus juveniles movimientos. No se desmentía en tan lucido ejemplar la raza del recio y fornido anciano, del padre que allí se estaba derecho, sin apartar de su hija los ojos. El viejo, alto, recto y firme, como un poste del telégrafo, y un jesuita bajo y de edad mediana, eran los únicos varones que descollaban entre el consabido hormiguero femenil. ...

En la línea 19

del libro Un viaje de novios

del afamado autor Emilia Pardo Bazán

... -No se aflija usted, señor… Yo haré por volver pronto… Cuídese usted mucho, por Dios… atienda usted al asma… Vaya usted de tiempo en tiempo a ver al señor de Rada… Si tiene usted algo, un telegrama volando… ¿Palabra de honor? ...

En la línea 8

del libro Julio Verne

del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días

... En suma, encontrar algo que fuese menos comunicativo que este gentleman, era cosa difícil. Hablaba lo menos posible y parecía tanto más misterioso cuanto más silencioso era. Llevaba su vida al día; pero lo que hacía era siempre lo mismo, de tan matemático modo, que la imaginación descontenta buscaba algo más allá. ...

En la línea 11

del libro Julio Verne

del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días

... Nadie sabía que tuviese mujer ni hijos- cosa que puede suceder a la persona más decente del mundo-, ni parientes ni amigos- lo cual era en verdad algo más extraño-. Phileas Fogg vivía solo en su casa de Saville Row, donde nadie penetraba. Un criado único le bastaba para su servicio. Almorzando y comiendo en el club a horas cronométricamente determinadas, en el mismo comedor, en la misma mesa, sin tratarse nunca con sus colegas, sin convidar jamás a ningún extraño, sólo volvía a su casa para acostarse a la media noche exacta, sin hacer uso en ninguna ocasión de los cómodos dormitorios que el Reform Club pone a disposición de los miembros del círculo. De las veinticuatro horas del día, pasaba diez en su casa, que dedicaba al sueño o al tocador. Cuando paseaba, era invariablemente y con paso igual, por el vestíbulo que tenía mosaicos de madera en el pavimento, o por la galería circular coronada por una media naranja con vidrieras azules que sostenían veinte columnas jónicas de pórfido rosa, Cuando almorzaba o comía, las cocinas, la repostería, la despensa, la pescadería y la lechería del club eran las que con sus suculentas reservas proveían su mesa; los camareros del club, graves personas vestidas de negro y calzados con zapatos de suela de fieltro, eran quienes le servían en una vajilla especial y sobre admirables manteles de lienzo sajón; la cristalería o molde perdido del club era la que contenía su sherry, su oporto o su clarete mezclado con canela, capilaria o cinamomo; en fin, el hielo del club- hielo traído de los lagos de América a costa de grandes desembolsos-, conservaba sus bebidas en un satisfactorio estado de frialdad. ...

En la línea 12

del libro Julio Verne

del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días

... Si vivir en semejantes condiciones es lo que se llama ser excéntrico, preciso es convenir que algo tiene de bueno la excentricidad. ...

En la línea 32

del libro Julio Verne

del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días

... -A fe mía- decía para sí Picaporte algo aturdido al principio-, he conocido en casa de madame Tussaud personajes de tanta vida como mi nuevo amo. Conviene advertir que los personajes de madame Tussaud son unas figuras de cera muy visitadas, y a las cuales verdaderamente no les falta más que hablar. ...

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  5. Comienza a desarrollar el texto. ...
  6. Evita adjetivos, adverbios y no repitas palabras. ...
  7. Ten un comienzo y un final contundente.
2 Sept 2017

¿Cómo se escribe correctamente haga o aga? ›

Esta voz de origen turco presenta dos acentuaciones en español, la aguda etimológica agá (pl. agás; → plural, 1b) y la llana aga (pl. agas; → plural, 1a), también válida.

¿Cómo se escribe la palabra estaba? ›

En este caso la palabra correcta es estaba, mientras que estava no existe y se le considera incorrecta y una falta de ortografía. Es una conjugación del verbo estar que viene del latín stare que significa estar parado.

¿Qué significa palabra algo? ›

Pronombre indefinido

Designa una cantidad pequeña no precisada.

¿Cómo escribir correctamente y sin errores? ›

Tips de ortografía
  1. Lee y lee mucho. ...
  2. Aprende a buscar en el diccionario. ...
  3. Estudia las normas básicas de ortografía. ...
  4. Revisa las faltas más comunes. ...
  5. Haz una lista de los errores que cometes habitualmente. ...
  6. Utiliza bien los signos ortográficos. ...
  7. Practica haciendo dictados. ...
  8. Repite las palabras con errores.

¿Cómo se hace un texto formal? ›

En la redacción de la carta formal

La redacción debe ser coherente, empleando un tono educado; los conceptos que se expongan deben ser claros y la expresión la correcta y adecuada a la circunstancia. Es importante escribir bien, cuidar mucho las reglas de ortografía, gramática y sintaxis.

¿Cómo empezar una frase? ›

Para iniciar un tema nuevo, puede utilizar las siguientes frases: con respecto a. por lo que se refiere a. otro punto es.
...
Para marcar orden:
  1. Primeramente.
  2. de entrada.
  3. ante todo.
  4. antes de nada.
  5. para empezar.

¿Cómo se escribe ha sido o ha sido? ›

La expresión a sido (incorrecta) abunda por los artículos, es un error que se produce por los editores al teclear. Hay que buscar los artículos uno por uno, aquí tienes el listado y corregirlos editándolo, cambiando a sido por ha sido. Hecho Todas las ocurrencias controladas en enero de 2019.

¿Qué significa la palabra haga? ›

Forma verbal. Primera persona del singular (yo) del presente de subjuntivo de hacer o de hacerse. Tercera persona del singular (ella, él, ello; usted, 2.

¿Cómo se dice haber? ›

Como verbo, haber se usa como auxiliar, seguido de un participio, para formar los infinitivos compuestos de la conjugación: Haber venido antes. Tiene que haber sucedido algo. Sigo sin haber entendido lo que ha pasado.

¿Cómo estuvo o tuvo? ›

"Tuvo" es la forma conjugada del verbo "Tener". Más específicamente, es la tercera persona del singular del pasado perfecto del modo indicativo. Por su semejanza con "tuvo" o "tubo", estuvo o estubo también genera dudas.

¿Cómo se escribe hizo calor? ›

Hizo es la grafía adecuada para escribir la conjugación del verbo “hacer”. Por ejemplo: Ayer hizo mucho calor.

¿Cómo se escribe no se hizo? ›

La forma correcta de escribir esta palabra es hizo. Hiso es una pronunciación muy usada al oral, pero incorrecta al plasmarla por escrito. Se debe a que, en la mayor parte del mundo hispanohablante, no existe distinción fonética entre los sonidos de la Z y la S.

¿Cómo se puede reemplazar la palabra algo? ›

Sustantivo
  1. nada.
  2. cosa.
  3. cualquier cosa.
  4. cuestión.
  5. asunto.
  6. especie.
  7. problema.
  8. tema.

¿Cuál es el sinonimo de cosa? ›

causa 'causa, motivo', 'asunto, cuestión'.

¿Qué contiene algo? ›

Contenido es algo que se contiene dentro de una cosa. El término suele utilizarse para nombrar al producto que se encuentra en un envase o recipiente.

¿Cómo decir casa sin decir casa? ›

casa
  • domicilio, hogar, vivienda, morada, residencia, piso, habitación, lar.
  • familia, linaje, raza, estirpe, sangre, solar, blasón, prosapia.
  • empresa, sociedad, compañía, firma, razón social.

¿Cómo se dice cuando confirmas algo? ›

Comprobar la verdad de algo: 1 corroborar, certificar, comprobar, constatar, verificar, validar, afirmar, aseverar. Validar después de aprobado: 2 revalidar, ratificar, reafirmar, convalidar.

¿Cómo decir que si en Naco? ›

Diferentes formas de decir sí y no
  1. Claro. Uso: en tono fresón para parecer intelectual.
  2. Clarines. Uso: con las manos al volante conduciendo una unidad de transporte público.
  3. Por su pollo. Uso: entre cuates, patas y mollejas, para lucir bien ingenioso.
  4. ¡Ahuex! ...
  5. ¡Camarón! ...
  6. A web. ...
  7. Bambi. ...
  8. Va que va.
23 Jun 2011

¿Cuántas reglas de ortografía hay? ›

Veamos a continuación algunas de las reglas de ortografía básicas que, sin embargo, a veces nos generan dudas.
  • 1-. Uso de la V y la B. ...
  • 2-. Reglas de la J y la G. ...
  • 3-. El uso de la S. ...
  • 4-. Uso de la doble R. ...
  • 5-. Reglas de la acentuación.
22 Sept 2020

¿Cuáles son los tipos de ortografía? ›

Podemos diferenciar tres tipos de ortografía: la ortografía natural, arbitraria y reglada.

¿Qué es el lenguaje informal 5 ejemplos? ›

Manito, me caes muy bien. Vamos al cine, ¿quieres venirte? Siempre te digo lo mismo: debes dejarte de rodeos y tomar el toro por las astas. Que te digo que no, que no es así como tú dices.

¿Cómo mejorar la redacción y escribir mejor? ›

7 recomendaciones para hacer una buena redacción
  1. Ordena tus ideas. Lo principal es tener muy en claro qué es lo que quieres decir y cómo lo quieres decir antes de empezar a escribir. ...
  2. Usa frases cortas. ...
  3. No abuses de los adjetivos. ...
  4. Revisa, revisa y revisa. ...
  5. No escribas como hablas. ...
  6. Usa puntos y comas. ...
  7. No uses palabras rebuscadas.
17 May 2015

¿Cómo llamar la atención del lector en un ensayo? ›

Cómo atrapar a tu lector desde la primera frase
  1. Piensa bien en la primera frase del primer párrafo. ...
  2. Logra que se sienta identificado. ...
  3. Despierta su curiosidad. ...
  4. Llama la atención con datos concretos. ...
  5. Informa de manera clara los beneficios que la lectura del texto traerá al lector. ...
  6. Haz alusión a una pieza de la cultura pop.
18 Aug 2017

¿Cómo hacer 5 oraciones? ›

Ejemplos de oraciones simples
  1. Mi abuela cocinó fideos con estofado.
  2. El sol saldrá a las 6.30 de la mañana.
  3. Damián se cortó el pelo.
  4. Mi tía fue al supermercado en el auto.
  5. Me compré una bicicleta nueva.
  6. Tengo turno con el dentista a las 18 horas.
  7. Mañana nos vamos de campamento.
  8. El intendente fue reelecto.

¿Cómo hacer 10 oraciones largas? ›

Ejemplos de oraciones con ocho palabras
  1. La primavera ya no es mi estación favorita.
  2. Nieva como hace mucho tiempo no lo hacía.
  3. No pude terminar ese libro en un año.
  4. Por favor, tengan sus boletos en la mano.
  5. Puedes empezar otra carrera si esa te aburre.
  6. En el exilio, tu país es tu hogar.
  7. Ser o no ser, ese es el dilema.

¿Qué ha hecho o qué ha hecho? ›

Respuesta: Las formas del verbo haber se escriben con hache, así que siempre que se trate del pretérito perfecto compuesto, haber + participio, corresponde he, has, ha, hemos, habéis, han...: "¿Has hecho las tareas? –Sí, las he hecho". "María ya ha hecho las maletas".

¿Cuándo se utiliza la h antes de un verbo? ›

Siempre que sea un verbo en participio (es decir, que termina en ido o ado, como cantado, sentado, bailado, bebido…) se escribirá ha con hache. Ejemplo: - 'Carmen ha bailado muy bien'.

¿Cómo se escribe a comer o ha comer? ›

En este ejemplo lo correcto es escribirlo con hache porque es verbo y va delante de un participio, además, con nuestro truco la oración sigue teniendo significado. Todo lo contrario ocurre con esta otra: - Voy a comer al restaurante / Voy han comer al restaurante/ Voy he comer al restaurante.

¿Cómo se dice hacelo? ›

#RAEconsultas Las dos formas son de imperativo de segunda persona del singular: hazlo (tú), hacelo (vos).

¿Qué es hacer algo? ›

Como transitivo, significa, básicamente, 'producir o fabricar' y 'realizar o ejecutar'; como pronominal, 'convertirse en algo o llegar a ser algo' (Se hizo médico) y 'fingir ser algo' (Se hizo el muerto); como intransitivo no pronominal, con un complemento con de, 'representar un papel' (En la obra hacía de reina) y ...

¿Cómo se escribe se hace o se ase? ›

Respuesta: La forma correcta es «desde hace mucho tiempo».

¿Cómo se escribe a ver de ver algo? ›

Para mostrar interés o expectación por saber algo: A ver cuándo... Para llamar la atención o pedir algo: A ver, ¿qué tienes ahí? Como aceptación de algo inevitable: A ver qué remedio. Para expresar curiosidad o interés, a veces en forma de reto, deseo o mandato, seguido de la conjunción si: A ver si lo adivinas.

¿Cómo se escribe a ver si hay suerte o haber si hay suerte? ›

Esto nos indica que está relacionado con el verbo «ver» y no con el verbo «haber». Cuando tengas dudas, reemplázalo por «veamos»; si la frase sigue funcionando, entonces debes escribir «a ver», de lo contrario es «haber».

¿Cómo se dice vamos haber o vamos a ver? ›

¿«Vamos haber» o «vamos a ver»? La forma correcta es «vamos a ver», es como decir, «déjame echar un vistazo».

¿Cómo se escribe anduvo o anduvo? ›

La única forma admitida hoy en la norma culta es «anduvo». #RAEconsultas En la lengua culta general el verbo «andar» se conjuga como irregular: anduve, anduviste, anduvo, anduvieron.

¿Qué significado tiene tubo con V? ›

Tubo es un sustantivo que hace referencia a una pieza cilíndrica, hueca y abierta por ambos extremos, como en el caso del “tubo de la luz” o eltubo de la construcción”. También puede referirse a un frasco o un recipiente de forma cilíndrica donde se conservan distintas sustancias, como pinturas o pomadas.

¿Cómo se escribe estuve enferma? ›

La forma correcta de escribir esta palabra es estuve. Es una incorrección ortográfica y debe evitarse la grafía estube.

¿Cuándo se pone hecho con H? ›

Cuando hacemos referencia a una acción ya realizada, 'hecho' se escribe con h. Por ejemplo: Ese ejercicio ya está hecho y corregido. En este caso, el verbo hacer actúa como un verbo nominal y no como un verbo.

¿Qué significa izo y hizo? ›

Hizo es el verbo hacer en tercera persona de pretérito perfecto; significa crear, realizar, elaborar, preparar, etc. Izo, por su parte, es el verbo izar conjugado en primera persona de presente, y se usa con el sentido de elevar algo que está colgado tirando de una cuerda.

¿Cómo se dice hiba o iba? ›

Esta letra solo se utiliza en las formas compuestas del verbo ir, pero en el auxiliar haber como en el caso de he ido, había ido o habríamos ido. Cuando se trata de la primara o de la tercera persona del singular del pretérito imperfecto del indicativo, las formas correctas son: yo iba, él/ella iba y usted iba.

¿Cómo reemplazar palabra algo? ›

Sustantivo
  1. nada.
  2. cosa.
  3. cualquier cosa.
  4. cuestión.
  5. asunto.
  6. especie.
  7. problema.
  8. tema.

¿Cómo se escribe usarme? ›

El verbo usar [u-sar] tiene una conjugación verbal regular y es pronominal, es decir que se puede conjugar de manera reflexiva como usarme, usarte, usarse, usarnos, usaros y usarse. Este verbo está reconocido por la Real Academia Española.

¿Qué es lo contrario a algo? ›

Dicho de una persona o de una cosa : Que se muestra completamente diferente a otra o se encuentra en el extremo opuesto .

¿Cómo se dice lo contrario de algo? ›

ANTÓNIMOS o PALABRAS ANTÓNIMAS. Son palabras que tienen un significado contrario.

¿Qué es lo contrario de nada? ›

Antónimos: completamente, totalmente.

¿Cómo se escribe usaba o usaba? ›

Formas no personales
InfinitivoGerundio
yousousaba
tú / vosusas / usásusabas
ustedusausaba
53 more rows

¿Que no se usa sinonimo? ›

inútil - sinónimos y antónimos - WordReference.com.

¿Qué verbo es la palabra es? ›

Es | Conjuga ser en español. Presente para el sujetoél/ella/usteddel verboser.

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Author: Errol Quitzon

Last Updated: 02/27/2023

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